Su fuerte acento alemán no lo abandona a pesar de haber llegado a la Argentina en el año 1955. Con su amplia sonrisa y la obstinación de quien ama lo que hace, habla sobre la forestación con el mismo entusiasmo y alegría que todos recuerdan cuando lo vieron comenzar a trabajar estos temas en la provincia de Neuquén en los años 60 del siglo pasado.
Con una perseverancia y metodología que lo distinguen, ha registrado la historia forestal de esta región cordillerana desde sus inicios, y tiene numerosos registros fotográficos de varios mismos lugares antes, mucho antes, y ahora. Y de allí sus argumentos para validar la actividad que desarrolla con entusiasmo y con la inteligencia de modificar suelos áridos, e incluso en escoriales.
Nació en la región de Baviera en 1933, y a los 22 años arribó a este país con una moto y pocos pesos encima. Trabajó en estancias ganaderas de Santa Fe, para trasladarse en 1962 a la provincia del Neuquén, donde decidió arraigarse y formar su familia. Hoy sigue entregando sus saberes y experiencias con generosidad desde el activo lugar que ocupa en la Comisión Forestal de la Sociedad Rural del Neuquén.
Ya interesado en la actividad forestal cuando arribó a Neuquén, le confían la administración de la estancia Quechuquina, donde finalmente permanecería unos 17 productivos años. En esa época las únicas plantaciones de especies forestales que se realizaban tenían un fin experimental vinculado a la observación de los árboles que se podían dar de mejor manera en este clima y tipo de suelo.
En la estancia Quechuquina funcionaba un aserradero que explotaba fundamentalmente las especies nativas y del cual vivían 170 personas que residían en ese mismo lugar. Cabe recordar que en el año 1962, en San Martín de los Andes eran 22 los aserraderos que daban vida a la economía del lugar y que estaban establecidos en las inmediaciones del lago Lácar, contando con 5 escuelas primarias, como señal del empuje de la industria maderera de esa época.
Eberardo explicó que “todos los aserraderos en general trabajaban sobre concesiones de Parques Nacionales para explotar el bosque nativo”. Luego agregó que “la sobre explotación y el mal manejo devinieron en el hecho de que a principios de los años 70, Parques Nacionales terminara las concesiones y ocasionara el cierre de la gran mayoría de los aserraderos”.
Hoepke aclaró que sin embargo, “por aquellos años Parques Nacionales realizaba acciones de fuerte fomento a la forestación, rescatando la generación de recursos económicos para la región, la sustitución del uso de la madera nativa y la lucha contra la desertificación”.
El especialista forestal añadió que “el Instituto Forestal de la Nación Argentina (IFONA) había comenzado a otorgar una serie de subsidios vinculados a la plantación, que si bien en general se pagaban tarde, se hacían efectivos y eran un aliento a la actividad”.
Cuando Hoepke llegó a la Estancia Quechuquina, había solamente 16 hectáreas forestadas con una plantación de ensayo sin interés comercial directo. Fue entonces cuando comenzó el vivero, con fines de generar los arbolitos destinados a realizar plantaciones de mayor extensión, ya con fines comerciales. Este vivero en el tiempo llegó a generar un millón de plantas al año.
Uno de sus mayores desafíos y logros en materia forestal se llevó a cabo en la Estancia Mahuil Malal, de Bertil Grahn, quien tenía tierras que se encontraban al pie del Volcán Lanín, en lo que era un verdadero escorial, con un suelo muy pobre para cualquier uso. Allí realizó plantaciones de pinos que aún hoy se están desarrollando.
Asimismo, a principios de los años 70 fue convocado por un grupo de Alemanes que habían comprado una gran extensión de tierras en las proximidades del lago Meliquina, conformando las estancias Santa Lucía, Las Taguas, Lemú Cuyén y Cerro Colorado. Estaban interesados en realizar un proyecto de forestación de grandes dimensiones. El proyecto también incluía a la Estancia San Jorge de la cual no era administrador, pero que de todas formas se sumó al proyecto forestal que él lideró.
Durante su vida, Everardo Hoepke forestó x hectáreas en el sur de la provincia del Neuquén. Hoy es un participante activo de la Sociedad Rural del Neuquén y participa de la vida pública de la ciudad, cumpliendo roles tales como ser el jurado cada año del tradicional Concursos de Hacheros de la Fiesta Nacional del Montañés.